Pie diabético

Pie diabético y mala circulación: por qué el riego es clave

En el pie diabético, la mala circulación impide que las heridas cicatricen. Por qué el riego es clave y qué es la revascularización.

Por Dr. Vicente Mosquera ·8 jul 2026 · 7 min de lectura

Lo esencial

  • En el pie diabético se juntan dos problemas: la pérdida de sensibilidad (neuropatía) y la falta de riego (isquemia).
  • La mala circulación es clave: sin un buen aporte de sangre, las heridas del pie no cicatrizan.
  • Por eso, ante una úlcera o una herida que no cierra, valorar y tratar la circulación es prioritario.
  • Restablecer el riego cuando está indicado (revascularización) mejora la cicatrización y ayuda a evitar complicaciones mayores.

Contenido informativo y divulgativo, revisado por el Dr. Vicente Mosquera. No sustituye la consulta, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario.

El pie diabético preocupa por una razón concreta: es el resultado de dos problemas que a menudo se suman. Uno es la pérdida de sensibilidad; el otro, la mala circulación. Y es precisamente el riego el que decide si una herida del pie va a cicatrizar o no, aunque no es el único factor.

Dos problemas que se juntan

En la diabetes, con el tiempo, pueden aparecer dos alteraciones en el pie:

  • Neuropatía: pérdida de sensibilidad. El pie deja de avisar del dolor, así que las heridas, rozaduras o quemaduras pueden pasar desapercibidas, pudiendo progresar y complicarse con sobreinfecciones.
  • Isquemia: falta de riego. Las arterias de la pierna y el pie se estrechan y llega menos sangre.

Cuando se combinan, una pequeña lesión que no se nota y que además no recibe suficiente sangre puede convertirse en una úlcera que no cierra.

Por qué el riego lo cambia todo

Una herida solo cicatriza si le llega sangre suficiente: es la que transporta el oxígeno y los elementos que reparan el tejido y combaten la infección. Si el aporte está reducido por unas arterias estrechadas u ocluidas, la herida se estanca. Por eso, ante una úlcera del pie diabético, valorar la circulación es prioritario: no basta con curar la herida por fuera si por dentro no llega riego.

Señales de que puede faltar riego

Conviene consultar si notas en el pie o la pierna:

  • Una herida o úlcera que no cierra en semanas.
  • Pie frío, pálido o con cambios de color.
  • Dolor en el pie en reposo, sobre todo de noche, o en las pantorrillas al caminar.
  • Falta de vello en las piernas o uñas que crecen mal o se resquebrajan.

Lo desarrollamos en el artículo sobre las señales de falta de riego en el pie del diabético.

Dr. Vicente Mosquera Rey

En el pie diabético mi papel es claro: comprobar si llega sangre y, si no llega, restablecer el riego en los casos indicados. Una úlcera con curas adecuadas por fuera normalmente no cicatriza si por dentro el pie está isquémico. La circulación es la base.

— Dr. Vicente Mosquera Rey, médico especialista en Angiología y Cirugía Vascular y Endovascular

La revascularización

Cuando las arterias están estrechadas y comprometen la cicatrización, el objetivo es restablecer el riego. Hoy muchas veces se hace por vía endovascular, mediante un cateterismo con angioplastia o stent, y en otros casos con cirugía mediante bypass u otras técnicas. La opción se decide según dónde y cómo estén las arterias. El propósito es que llegue sangre suficiente para que la herida cierre y para evitar complicaciones mayores. Tienes el contexto en la página de pie diabético.

Este abordaje vascular se combina con el cuidado de la herida, el control de la diabetes y, muchas veces, la adaptación de calzado y plantillas a medida del paciente.

En resumen

El pie diabético suma pérdida de sensibilidad y, en muchas ocasiones, falta de riego, y es la circulación la que decide si una herida cicatriza. Por eso, ante una úlcera que no cierra, valorar el riego es prioritario. Cuando falta, la revascularización —endovascular o quirúrgica— restablece el aporte de sangre y mejora la cicatrización. Consultar pronto es lo que más ayuda a evitar complicaciones.

Preguntas frecuentes

¿Por qué es tan importante la circulación en el pie diabético?

Porque una herida solo cicatriza si le llega suficiente sangre. En la diabetes, las arterias de la pierna y el pie pueden estrecharse y reducir ese aporte. Sin buen riego, hasta una pequeña lesión puede no cerrar y complicarse. Por eso valorar y tratar la circulación es una parte esencial del cuidado del pie diabético.

¿Qué es la revascularización del pie?

Es el conjunto de técnicas para restablecer el riego de la pierna y el pie cuando las arterias están estrechadas u obstruidas. Puede hacerse por vía endovascular, mediante un cateterismo con angioplastia o stent, o con cirugía mediante bypass u otras técnicas. El objetivo es que llegue sangre suficiente para que la herida cicatrice.

¿La neuropatía y la mala circulación son lo mismo?

No, son dos problemas distintos que a menudo coinciden. La neuropatía es la pérdida de sensibilidad, que hace que no se noten las heridas. La isquemia es la falta de riego, que impide que cicatricen. En el pie diabético suelen sumarse, y por eso el abordaje debe tener en cuenta ambas.

¿Se puede evitar llegar a una amputación?

En muchos casos, un diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado —incluida la revascularización cuando hace falta— ayudan a curar las heridas y a evitar complicaciones mayores. Cuanto antes se valore una úlcera que no cierra, más opciones hay. El seguimiento y el control de la diabetes son igual de importantes.

Más información sobre el tratamiento: Pie diabético.

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